Caso de estudio

Cuyar — movimiento para mayores de 65

Casi todas las apps de ejercicio están hechas para gente que ya hace ejercicio. Cuyar está hecha para quien acaba de escuchar de su doctor que debería empezar a moverse, y que nunca ha usado una app para eso.

Esa sola diferencia decidió casi todas las decisiones técnicas del producto.

Las limitaciones que le dieron forma

El público tiene 65 años o más. El tamaño de los botones, el contraste y el cuerpo de letra no son detalles de acabado aquí: son el producto. El tono también. La app nunca regaña, nunca cuenta calorías y nunca insinúa que un día difícil es un fracaso.

Muchas veces están sin internet. Los usuarios de Cuyar están en sótanos, centros comunitarios y departamentos con mala señal. Una app que necesita conexión para mostrar el movimiento de hoy es una app que falla justo cuando se le necesita. Por eso todo funciona sin conexión — incluido el audio.

Son bilingües, o hablan sobre todo español. No un botoncito agregado al final. Inglés y español salen en una sola versión, y el español se escribió en español, no se tradujo.

La voz importa más que el texto. Leer instrucciones mientras intentas mantener el equilibrio es una mala experiencia. El acompañamiento tenía que ser audio.

Lo que construimos

29 movimientos ilustrados con arte original, organizados en un eje sentado → apoyado → de pie, para que la misma sesión se adapte a lo que la persona pueda hacer con seguridad ese día.

Nueve voces de coach, grabadas y no sintéticas. Evaluamos la síntesis de voz del navegador y la descartamos: la cadencia no sirve para instruir, se degrada de forma impredecible entre dispositivos y no se puede confiar en ella sin conexión. En su lugar, la app lleva audio grabado.

Una aplicación web instalable. Sin tienda de apps, sin descarga de 200 MB, sin actualizaciones que pasen por revisión. Se instala en la pantalla de inicio y funciona sin conexión.

Una guía de movimientos, política de privacidad y términos publicados en los dos idiomas, y una revisión de accesibilidad guiada por el público real y no por una lista de verificación.

La decisión de la que estamos más orgullosos

Investigamos agregar un nivel de dificultad visible y un rango de progresión —la mecánica estándar de enganche— y después decidimos deliberadamente no lanzarlo.

El razonamiento: un rango visible vuelve costoso admitir "hoy esto se sintió difícil". Para un público de 65+, ese reporte es la señal de seguridad más importante que recibe la app. Cualquier mecánica que desincentive la honestidad sobre la dificultad es activamente peligrosa, sin importar lo que haga por la retención.

La dificultad adaptativa se quedó. El marcador no. Ese es el tipo de decisión que solo toma un estudio que entiende para quién está construyendo.

Qué demuestra

Diseñar con una limitación de accesibilidad dura en vez de adaptarse a ella después; oficio bilingüe incluyendo voz grabada en dos idiomas; arquitectura de app instalable que funciona sin conexión; y el criterio para dejar fuera una función de enganche que habría dañado al usuario.

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